CftRIiOS IIRHIGHES y GEIiSO JiUClO,
fe
LOS CAHAROHES
ZARZUELA CÓMÍCA
en cjn acto y ©o prosa, original
MÚSICA DKL MAESTRO
VALVERDE (hijo) y TORREGROSA
T££C£EA SDICIOíT
SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES
Múñeat de Balboa, 12
LOS CAMARONES
ZARZUELA CÓMICA
uo aoto y &r\ prosa
ORIGINAL DE
CílRltOS fll^UlCHES y CEIiSO ÜOGIO
música del maestro
VALYERDE (hijo) y TORREGROSA
Estrenada en el TEATRO DE LA ZARZUELA la noche del
4 de Diciembre de 1897
TERCERA EDICIÓN
^
^ MADRID
^ a, VBLABOO, IMP., KABQDÜS OK AXSTA ASA. 11 1>0P
Telélono aúisero 6éi
-7
i»os
^1
REPARTO
PERSONAJES
ACTORES
PEPITA Seta. Arana.
DOÑA EZEQÜIELA González.
LA MANUBRIO Oetiz.
LA SÁNCHEZ Abizmendi.
PÉRKZ A.- i. Sh. Rodríguez.
DON TIMOTEO Romea.
BARTOLO i MONCAYO.
DON SABINO...^... SiGLEE.
DON CASIANO.. . ;{.U\.¿ ,,X Mora.
GANDÚLEZ Arana. *
ARTURO ;,. González.
RETACO ToHA.
CARRASCO Guebba.
Mozos, mozas, coro general, orquesta de bandurrias, guitarras
y ocarinas
'•>
«fit.
■^a^SBa^u. -i«s.
aii^iiaiiffliiaiiaii^i^iiM^rSiiaiisiüwiiHaii-^Tgir^
n^r
.w^CTO ÚNICO
i^tio de uua posada. Eu el testero del foro derecha portalón grande,
que es la entrada de la calle. En el testero foro izquierda, un esce-
nario á la altura de un metro, con cortinas de lienzo roto, y eo
rredi^s de un lado y de otro; la decoración del escenario, de sel-
va. Primer término derecha, puerta y en segundo puerta pequeña
de corral. Primer término izquierda, pu«rta, y eu segundo puerta
alta con gradilla y pasamanos. En la escena varios sacos y objetos
úe labranza.
ESCENA PRIMERA
PÉREZ. CARRASCO, la MANUBRIO, la SÁNCHEZ, ridiculamente
vestidos de trajes de la Edad Media, representan el final de una tra
gedia. RETACO. ESPECTADOR 1.", 2,«, 3.», 4.» y 5.°, con el CORO
GENERAL, sentados en los bancos y en las sillas, oyen la función
Al levantarse el telón aparece la Sánchez tendida eu el suelo A su
lado, de rodillas, y en actitud de horror, la Manubrio y Carrasco
Pérez, con un puñal en la mano y una trágica actitud, la contempla
con desesperación
Pérez ¡Su crimen se purgó: ¡Fué su castigo!
¡Adúltera infeliz, yo te maldigol
¡ Ah! (Esta exclamación ridiculamente trágica. Pérez
cae de rodillas, soltando el puñal.-Telón )
Iodos ¡Fuera! ¡Fuera!
Esp. 1.0 ¡Que bailen!
Esp. 2 o ¡A la cárcel!
Esp. 3.0 iQue se repita!
Esp. 4.0 ¡Ladrones!
607£G3
— 6 —
EsP. 1.^ ¡El dinero! (cae sobre el escenario una lluvia de pa-
tatas y tomates, y siguen las voces y los silbidos )
EsP. o. o ¡Que se repita! (Se alza el telóu y sale Pérez, guar-
dándose la cabeza con el brazo para evitar un golpe.}
Pérez Respe... res... respetable público.
Todos ¡Chist... chisl!...
Esp. 2.0 ¡Callarsusl
Es?. 3.0 ¡Que se repita!
Pérez Respe... respetable público. Como la trage-
dia que hemos tenido el honor de represen-
tar... (Le tiran dos tomates.)
Ret. ¡Estarsus quietos, hombre!
Esp. 3.0 ¡Que se repita!
Pékez Bueno. Se suplica á este respetable pública
que haga el obsequio de no arrojar á las ta-
blas ojetes de huerta que puedan hacer daño
á las partes de la compañía.
Todos ¡Bravo, bravo!
Pérez Pues, quería decir, que ya que no haiga gus'
tao la tragedia ejecutada por unos servido-
res, lo cual que me choca, por ser de don
Calderón de la Barca...
EsF. 5.^ Que Falga don Calderón...
Pérez El señor don Calderón no se encuentra en
el teatro. 8i este respetable público lo desea »
la señorita ¡Sánchez tendría gusto, para con-
tentar al respetable público, en salir y que
la vieran hacer La primera postura.
Esp. l.o ¡No, que no la haga!
Otros ¡Sí, sil
Otros ¡No, nol (Xlran patatas, crece el escándalo y cae el
telón.)
Voces ¡No! ¡Fuera! ¡A la cárcel! ¡El dinero!
Esp. 3. o ¡Que se repita! (Empiezan á tirar ios bancos y sillas
por el suelo.)
Ret. ¡a la callel ¡A la calle to el mundo. En mi
casa no quiero escándalos.
Esp. 2.0 ¡A la calle! ¡A la calle tóos! (siguen ios gritos y
denuestos. Retaco les hace salir á todos y so va con
ellos.)
fmnm
ESCENX K
PÉREZ, CARRASCO, GA^ÍDULEZ, la SÁNCBEZ y la MANUBRIO
asomando la cabeza por debajo del telón y por los costados
Música
Pérez La toraienta ya pasó.
Car. Todo el mundo se marchó.
Man. ¿No hay miedo?
Pérez ¡No!
Car. ¡No!
San. ¡No!
Todos El peligro ya pasó. (Bajan á la esceuaa.)
Donde quiera que vamos los cinco
con el repertorio,
nos esperan de fijo más penas
que en el Purgatorio;
pues apenas hacemos alguna
representación,
se encarecen las cosas de huerta
de la población.
Y al pobre Calderón,
y al pobre Moratín ,
lo mismo que á Carrión,
Palacios y Perrín,
les dan cada ovación
que no tiene fin.
Y, sin embargo de hacernos trizas,
y de obsequiarnos con hortalizas,
somos los cinco con un papel
cinco figuras para un cartel.
Car. Yo siento la comedia.
Gand. Yo siento el drama
Pérez Yo siento el tomatazo
que se me inflama.
Man. j Nosotras no tenemos
San. ) especialidad,
pero lo hacemos todo
con buena voluntad.
Gand. Yo haciendo galanes
no temo á ninguno;
— 8 -
visto la armadura
lo mismo que el frac,
y al ver todo ei mundo
mi hermosa figura
ee rinde la dama
y aplaúdela clac.
P¿REZ Yo hago siempre un barba
de barba de mico;
yo adoro el ingrato
papel de traidor,
y asusto á los grandes
y asusto á los chicos
poniéndome adusto,
¡brrr! con gesto de horror.
Los CINCO Y aunque nos griten y nos maltraten,
y aunque nos prendan y aunque nos maten,
y somos los cinco con un papel
cinco figuras para un cartel.
Y los cinco formamos un cuadro
completo y surtido que no cabe más,
y ei aquí no nos han comprendido,
lo mismo ha ocurrido con otros quizá.
San. Yo soy una Dardalla.
Car. Yo soy un don Julián.
Pérez Soy, haciendo W estigma
y Las zapatillas, notabilidad.
Todos Somos todos una notabilidad.
Hablado
Gand. ¿Lo estáis viendo? Si me hubieseis creído á
mí y hubiésemos debutado con Los gansos
del Capitolio, no hubiese pasao lo que ha
pasao.
Pérez ¡Vamos, hombre, que te calles! Si empeza-
mos á hacer Los gansos hay tiros.
Car. Di tú que lo que nos ha pasao nos ha pasao
por culpa de ese... ni más ni menos.
Pérez ¿Por culpa mía?
Car. Sí, señor... por falta de dirección.
Pérez ¡Pues no se queja de la falta de dirección y
le han dado en mitad de las narices con
una patata! El que tiene la culpa ha sido
tú...
Car. ¿Yo?
Pérez l'ú, sí señor. Por haberte equivocao. Por-
que cuando salías tú haciendo de esclava
Porcia y le preguntabas «¡Quién te salvará,
oh, rey!» El tenía que decir «¡Alhá, Porcia!»
y ha dicho «Alhá, Porra» y el público ha
dicho á la porra y ha empezado el pateo.
Car. Un equivoco cuakfiquiera lo tiene.
S vN. Y más siendo galán joven.
Car. Bueno, basta de conver.-ación, y tú," Gandú-
lez, lo que vas á hacer como empresario es
darnos ios tres sueldos que nos debes y tres
billetes de vuelta para Madrid, como nos
dijiste... porque nosotros nos vamos.
Gand. Poco á poco. Yo os dije que os daría tres
vueltas; pero era por el pueblo, para que vie-
rais los monumentos.
Car. ¡Esto es una estafa!
Gand. ¿Qué estafa? Vosotros subir al cuarto á des-
nudarse, y luego hal)laremos...
Car. Yo no me voy de aquí sin cobrar.
Man. Ni yo; antes le saco los ojos. (Vaüse regañando.)
ESCENA m
PÉREZ y GANDÚLEZ
Gand. Pero serán primos; ¿pues no salen ahora con
que quieren cobrar?
PÉREZ Son muy exigentes. Tú tienes la culpa. ¿Pa
qué contratas á la Sánchez, que no tiene ta-
blas^
Gand. Hombre, yo la contrato porque es una mu-
jer útil, que lo mismo te sirve para el drama
que para el juguete.
Pérez Pues yo la he visto el Sullivan, y está pa ma-
tarla.
Gand. Bueno; pero te hace Roncar despierto, y es la
dislocación.
Pérez Bien, bien; vamos á lo importante. ¿Cuánto
ha ingresado en la taquilla?
Gand. Pues, verás: descontando la propiedad, gas-
tos de hoja, dependencias, billetaje y luz...
— 10 —
Pérez ¡Luz! ¿Qué luz, si hemos dado la función
con la luz del día?
Gand. Hueno; pero es que aquí la luz del día es pro-
piedad del Ayuntamiento.
Pérez ¿Y la cobran?
Gand. Natural. En total: que habrá venido á que-
dar una peseta de líquido para la empresa.
Pérez ¿^"a pes-ta de líquido?
Gand. Dos botellas de vino.
PÉREZ Ks poco líquido. Y oye, Gandúlez. (cogiéndole
de ia8 solapas.) TÚ me díces á mí el Evangelio.
¿Cuánto se ha sacao?
Gand. Bueno; pues mira, la verdad: se han sacao
cincuenta pesetas .. y vamos á ir á medias,
pa que veas lo que soy yo.
Pérez Eso es lo justo: la mitad para cada uno.
Gand. ¡No! Es mejor que vayamos á medias. Ve-
rás. De los diez duros, cinco pa mí, y de los
otros cinco, la mit¡ui pa mí y la otra mitad
pa los dos. Todo a medias.
Pérez ¡3on muchas medias. Bueno; ¿y vendrá á
quedarme pa una cajetilla?
Gand. Sí; pero como vamos á medias, me tendrás
que dar la mitad de la cajetilla.
Pérez Tú... lo que vas á hacer es traer aquí los
diez duros; partimos á cinco cada uno, sali-
mos pa Madrid, y ahí queda eso.
Gand. ¡Hecho! ¡''iiócalai (se dan las manos.) Voy por
los diez duros.
Pérez Aquí te aguardo. »
Gand. Hasta en seguida. (Vase segunda izquierda.)
ESCENA IV
PÉREZ y ARTURITO, primera derecha
Pérez Bueno; oye tú, que no tardes, que la... (si-
guiéndole hasta la puerta )
ArT. (Dándole en el hombro con sigilo.) BucnaS tardes.
PÉREZ (¿Quién será este gorrión?) ¿Qué hay?
ArT. ¿Estamos solos? ^corriendo de puntillas de un lado
á otro.)
PÉREZ Sí, señor. ¿Qué hay? (siguiéndole.)
— 11 -
Art.
Pérez
Art.
Pérez
Art.
Pérez
Art.
Pérez
Art.
Pérez
Art.
Pérez
Art.
Pérez
Arx.
jSeñor Pérez! (saca del bolsillo una carta.) La
carta para el juez... (saca un revólver.) El revól-
ver 'Smitht... Las cáumlas. . (i.as saca )
¡(^anario! ¿Pero á qué viene esio?
¡Señor Pérez, ó usted me protege ó me levan-
to la tapal
No se destape usted, hombre. ¿Qué pasa?
Señor Pérez, usted puede salvarme. Yo me
llamo Arturo Efpaña, y quiero que conozca
usted mi historia.
Le advierto á usted que la historia de Es-
paña la conozco.
La mía es peor. Verá usted. Yo soy del pue-
blo de al lado, y tengo una novia de la loca-
lidad, y no nos dejan casarnos porque su pa-
dre y el mío son enemigos políticos. Y ha ido
el padre de ella y le ha buscado un novio del
partido liberal, y los van á casar dentro de
unos días..v; y Pepita, que así se llama mi
novia, no quiere.. ; pero si los casan á la
fuerza, }o me mato..., porque, ¿qué hago en
este mundo sin Pepita?
Por Dios, señor España, no se aflija usted.
Me ha sido usted muy simpático, y ¿tabe
usted lo que digo?
¿QuéV
Que ¡viva España!... y ¡viva con su Pepita!
Bueno; pues verá Uí-ted para lo que le he
buscado. Mi novia le ha hecho creer á su
padre que no se puede casar, porque está
muy mala, y el padre ha ido y le ha escrito
al doctor Camarón^ que es el mejor médico
de Madrid, para que venga á tste pueblo á
verla y diga si se puede casar ó no.
¿Y qué?
Que usted tiene que ser ese Camarón, por-
que el médico no viene, y yo he escrito di-
ciendo que llega hoy á esta pesada.
¡Pero, hombre! ¿Yo de Camarón?
La cosa no tiene peligro. Usted reconoce á
la chica. Dice usted que no se puede casar
en un año. Se va usted á los diez minutos...
y mire usted la recompensa. (Le muestra un
billete.)
— 12
PÉREZ
Art.
TÉkEZ
Art.
Pérez
Art.
Pérez
Art
Pérez
Art.
¡Quél ¡Qué veol ¡Jovenl ;Señor España!...
Veinte duros para usted.
¿Para mí? ¡Veinte durosl ¡Viva España con
honra! ¡Veinte duros! ¡Camarón!... ¡Soy Ca-
marón! Langostino, cuente usted conmigo.
Pues ahora nos vamos á la carretera... Se
caracteriza usted, y una vez disfrazao, vuel-
ve usted diciendo que es el doctor, y aguar-
da que lleguen.
¿Pues dónde están"?
En el pueblo de al lado; pero vienen, por-
que aquí han citado al médico para que el
novio y su familia presencien la consulla.
No diga usted más. ¡Ah! joven; una pregun-
ta. ¿Serviré yo para Camarón?
Claro.
Mire usted que soy muy grueso.
¿Y qué? ¿No ha oído usted decir siempre
«Camarones gordos.» (voceando. Vase.)
ESCENA V
PÉREZ y GANDÚLEZ segunda izquierda
Pérez ¡Veinte duros! No digo de Camarón, de Sar-
dina de Nantes hago. Cogeré de aquí debajo
del escenario mi levitón, una peluca, (co-
giendo lo que dice.) una chistera... un paraguas...
haré un lío. (lo envuelve todo.) ¡ A jajá! Ahora..
(Disponiéndose.)
GaND. Bueno, (saliendo.)
Pérez ¡Cuerno! ¡Gandúlez!
Gand. ¡Aquí están los diez duros!
Pérez Gandúlez, eres el primer empresario del
Mapa Mundi... Vengan esos cinco.
Gand. ¡Choca! (Dándole la mano.)
Pérez Que vengan esos cinco.
í tAND. Pero... (No sabiendo qué mano darle.)
Pérez ¡Esos cinco duros, hombre!
Gand. Pero aguarda que nos fuguemos y cuando
estemos en el camino...
Pérez No: si es que yo ya no me fugo,
Gand. ¿Que no? ¿Te has vuelto loco?
Pérez
Gand.
Pérez
Gand
Pérez
Gand.
Pérez
Gand
Pérez
Gand.
Pérez
Gand.
Pérez
Gand.
— 13 —
No; pero me he vuelto Camaróu.
¿TÚV
Cosas de la rida. Voy á hacer de médico. .
y á reconocer á una chica.
¿De quién?
No sé de quién. Pero yo la reconozco y en-
gaño á ñu padre y me dan por el asunto
veinte duros.
¡Veinte duros! ¡Diez pa mí, diez pa mí!
¡Diez pa mí, diez pa mí! Pareces una codor-
niz. ¡Pero... no, señor... ro, señor!
¡Ah! ¿De modo que no partimos?
¡Quita, hombre! Tengo hecho el reparto de
los veinte duros y son la mitad para mí y la
otra mitad para un servidor. Ni más ni
menos.
¡Indecentel ¡Mal cómico! ¡Canalla! ¡Mise-
rable! '
Mira, Gandúlez, no me insultes, porque te
doy un puntapié que te estropeo el reper-
torio.
¡Pues esta acción me la pagas! (Yo me espe-
ro y le hago una que se acuerda de mí.) ¡Ca-
marón!
¡Bonito! (como insultándole.)
¡Gracias! (saliendo otra vez. Vase.)
ESCENA VI
El TÍO RETACO, DOÑA EZKQUIELA, DON CASIANO. DON TlMO-
TEO y BARTOLO
Ret.
Cas.
EZEQ,
Ret.
TlM.
Reí.
[Anda la mar! ¡Vaya un paso que lleva el
cómico! .. Sí .. tú corre, que lo que es de
aquí no sacáis el equipaje si no me pagáis
los quince duros de la manutención.
¡Alabao sia Dios!
Buenas tardes, Retaco.
¡Hola! ¿Ustés ya por acá? ¡Que las tengan
mu güeuas.
¿Qué? ¿No ha llegado aún la diligencia?
finta vía no, señor; (a doña Ezequieía.) vaya una
— 14 —
majeza y una legancia que se trae la seña
Ezequiela.
TiM. ¡Claro, viene á recibir á su futura nuera!
EzKQ. Estos cuellos, me dices, sientan mu bien,
¿verdad?
Bart. ¿y has reparao en mí? Dos riales de man-
dolina.
Cas. y el cuarto pa el médico, ¿lo arreglante?
Ret. Sí, feñor, y la habitación pa don Sabino y
su hija. ¿Y qué? ¿Cuándo es la boda?
EzEQ Según... Eso tiene que decirlo el médico de
Madrid, que creo que es una inminencia.
TiM. (sonriendo con sorna.) ¡Kminencia! Eso ya lo
veremos, y no lo digo porque sea yo el mé-
dico de esta localidad... ni mucho menos,
porque no conozco la envidia... pero esos
ncédicos de Madrid, mucha bambolla, ¿sabe
usted? y luego nada. Todo lo arreglan con
la hidroterapia, la aeroterapia, la suerote-
rapia....
Ret. ¿y qué es lo que tiene la hija de don Sa-
bino?
EzEQ, Pues tiene una enfermedad que de pronto
llora y se pone triste.
Bart. ¡Pus será que tié la tristeroterapia!
TiM. (¡Sí, la animaloterapia!) Yo, sabéis cuando la
vi el año pasado, no pude apreciar más que
ligeros síntomas de caq^iexia.
Bart. Bueno; pero en cuanto me vea á mí y yo la
dirija dos frases de esas bordas en realce le
quito toa la caquexia que tenga.
EzEQ. ¡Qué apasionado eres! Ven, eres hijo de tu
señora madre, no lo puedes negar. (Le da dos
besos.)
TiM. Bueno; pues yo, con el permiso de ustedes,
me retiro antes de que lleguen.
Cas. ¿Pero se va usté?
TiM. Sí, señor; la delicadeza profesional es sagra-
da. Hasta luego, (vase.)
Cas. ¡Adiós, don Timoteo!
EzEQ ¡Pero cuánto tardan! *«?
Ret. ¡Ya... ya... ya eatá ahí el coche! (Ruido de una
diligencia.)
EzEQ ¡A ver, á ver! (Salen todos á la puerta.)
— 16
Cas. ¡Miálos, vienen asomaos!... ¡Eh!... ¡Pepita!...
¡Sabino!... (Llamando y accionando con las manos.)
Bart. (Airegiándose el traje.) [Vaya SÍ la trastorno, en
cuanto me gola la mandolina! (saie también )
ESCENA VII
DICHOS, PEPITA y DON SABINO
Música
Cas. Ya están aquí.
EzEQ. Ya están aquí.
Bahi. y yo cuando la veo
no sé lo que decir,
pues siempre que la miro
me pongo sofocao,
y sólo se me ocurre
tirarla un bocao.
EzEQ
Cas.
Mu bien venidos.
Pep.
Sab.
¡ Muy bien hallados.
EzEQ
Con impaciencia
Cas.
i os esperábamos.
C s.
Aquí está el mozo.
EzEQ.
Saluda tú.
Bart.
Yo bien, sracias;
tóos mu güenos;
ya le veo á usté tan gordo
y á la chica.
Pep.
iQué zulú!
Cas.
J Ya que están juntos,
EzEQ.
> gracias á Dios,
Sab.
\ dejarles solos
que hablen los dos.
EzEQ.
) Anda, dila cosas
C.s.
f dulces y melosas,
de esas que tú sabes
para conquistar.
Sab.
(a Pepita.)
Haz caso á ese chico.
que aunque es un borrico,
-- 16 —
tiene una fortuna
más que regular.
Bart. ¿Qué digo yo?
Pep. ¿Qué irá á decir?
Bari. No sé cómo salir.
Es usté episcopal.
Pep. jAy, Jesús, qué animal!
Bart. ¡Uyl Le daba á usté un bocao.
Pep. ¡Ay, por Dios, tenga usté
un poco más de cuidao.
Bart. ¡Vale usté más que un gurrión!
Pep. ¡,\y, Jesús, qué melón!
Bart. Y es usté la mejor moza
que yo he visto en este pueblo
dende la revolución.
Pep. ¡Ay, qué atrozl
Bart. ¡Muuu!
Pep. ¡Ay!
Bart. ¿Se ha asustado usté?
Pues eso no es ná. «^ ^,
Cuando yo tomo cariño á una persona
soy muy burro.
Pep. Eso es verdad.
¡Ja, ja! ¡Qué atrocidad!
Bart. Tié usté un cutis cornil flau.
Pep. ¡Ay, Jesús, qué pesaoi
Bart. Y tié usté una mano izquierda
que too el mundo que la mira
pues se pone dislocao.
Pep. ¡Qué chiflao!
Bart. Si usté quiere, prenda mía,
muy feliz puede usté ser;
pues de fi]o noche y día
á su lao me ha de tener.
Pep. Muchas gracias; ya sabía
que era usted muy seductor,
y por epo yo quería
que ganase usted mi amor.
iJa, ja, ja, ja!
¡Qué burro está!
Bart. ¡Qué guapa está! ...
Siempre fui mu seductor.
Pep. ¡í^or favor! ¡Por favor!
Bart. En cuantito nos casemos,
- 17 -
ya verá que apechugones
le dará este servidor.
Pep.
Así If^ entretengo
y doy tiempo á Arturo,
y en tanto veremos
lo que ha de pasar.
EZEQ.
1 Ya Fe han entendido, (saliendo.)
Cas.
j ;Q.ié buena parejal
Sab.
( De fijo se quieren,
se quieren casar.
Bart.
¡Qué rica está!
¡Qué rica está!
Pep.
¡Qué burro está!
Bart.
jQué rica está!
EzEQ.
Se casarán.
1
Cas.
Sab.
Hablado
Cas. ¡MialoS, qué pareja! (Queda contemplándolos.)
Bart. Güeno, ¿y qué tal, cómo va eso?
Pep. ;,El qué?
Bart. Na, que no esté nsté triste, que vo me haré
un retrato, y así de que me lo iluminen le
pongo á usté en el dorsio lo nigui^nte: «A la
única Pepita que pienso tener en este mun-
do, su amelonao Bartolo.»
Pep. No, si es (^ue estoy muy mal, crea usté que
estoy muy mal.
Cas. ¿De manera que tú qué piensas?
Sab. Pues ya lo sabéis, si el doctor Camarón dice
que no, pues, ¡qué demontre! retrasaremos
la boda.
Cas. Pues na; vamos á nuestro cuarto y aguarda-
remos al mé lico tomando un bocao.
Sab. No me paece mal. (Levantándose.) ¿Subes,
hija?
Pep. Suban ust-^des, que voy á recoger del coche
mi caja de sombreros, no me ion estropeen.
Sab. Pues anda y no tardes.
KzeQ. Vamos. (Vanse segunda izquierda.)
Bart. (a Pepita.) No me haga usté esperar, rocío
matutinal. (Vase mirándola.)
2
— 18 —
ESCENA VIII
PEPITA, Luego ARTURO, foro
Pep. ¡Dios mío, qué feo! ¡Pero qué feo es este
bruto! Y en cambio mi pobre Arturo, ¿ha-
brá llegado? ¿Habrá podido arreglar lo del
Diédico?
ArT. ¡Vida mía! (Sale y la abraza.)
Fep. ¡Ay, tú... tú!...
Ar'i. ¡Sí, rica mía, que s^mos felices.
Pep. ¿Sí?
Art. Tengo arreglao lo del médico.
Pep. ¿Cómo?
Art. Con un cómico que es amigo. Te verá, dirá
que no te puedes casar, y así ganamos
tiempo.
Pep. ¡Pero mira que somos desgraciados!
Art. ¿Que si lo somos? ¡Y pensar que la culpa de
todo lo que nos pasa la tié Sagasta!
Pep. Naturalmente, porque mi padre es liberal
y el tuyo conservador y se tienen mucha
tirria.
Art. Claro, y mi padre dice que él no puede
consentir que yo me cat^e con una chica fu-
sionista.
Pep. ¡Pero, mira, que ser victimas de la política!
Art. No, y que mi padre es muy testarudo; ¿sa-
bes lo que me dijo ayer?
Pep . ¿Qué te dijo?
Art. Que quiere que el primer chico que tenga
mi mujer que sea de Silvela... ¡Ya ves si es
burrada! ^
Pep. y tú, ¿qué le dijiste?
Art. Que si le sería lo mismo que fuera de Ca})-
¿epén. ^x¿kX ÍÁ-^'í
Pep. ¿y él qué te dijo?^
Art. Pues uje dio un capón y me dijo: «Toma
Oa-^deggTT^-. andaj y^^ritaba hecho un^i fu-
^^ /^ ^ ««-¿^ « Yo no recv mozco" mK^'\ efáturax^ire 1 a
izcárraga y quiero que tú seas azcaga-
19 —
Pep.
Art.
^¡'
Art.
Pep.
Art.
Pep.
Art.
Pep.
rrino, ni más ni menos. > Y yo, si tú quisie-
ras, haría una cosa.
¿Qué cosa? ^^-—
Pues hacernos á£iÉ<^omistas, irnos con Pi,
fü te hacías piista, yo pisto, acetábamos la
Constitución, nos casábamos, y dentro de
un mes habíamos armao, pero que la pri-
mera beligerancia.
¿Y eso es fácil?
Es fácil, si tú consientes en la descentrali-
zación administrativa.
¡Yo, sí! Todo antes que casarme con ese
maldito Bartolo. Pero lo mejor es que ese
amigo que va á hacer de médico venga,-
írontO-y... (veces á'el pueblo fuera.)
iist! ¡Callal ¿Oyes? ¡Gente! ¡Debe ser él!...
Voy á esconderme aquí... (señala primera de-
recha.)
Y yo á mi cuarto. ¡Que Dios nos proteja!
¡Adiós, rica mía! ¡Adiós, cuerpo bonito!...
¡Adiós cuerpo electoral!... (se esconde.)
¡AdiÓsI (Vase segunda izquierda.)
ESCENA IX
PÉREZ y CORO GENERAL
Música
€ORQ
PÉREZ
Coro
Tase adelante, señor doctor,
, que es para el pueblo un grande honor
%J que nos visite sin vanidad
^l tan renombrada celebridad.
^Gracias, señores, por el favoi\|\.
Pase adelante, señor doctor^./?
Dicen que hace usted curas
maravillosas,
y todas sus recetas
son milagrosas;
que bate usté á los ciegos
las cataratas
y quita usté á los cojos
la mala pata.. '
'lije
— 20 —
¡Qué atrocidad, qué atrocidad
8 una verdadera notabilidad!
Cuente usted aí^ún caso,
haga usté el favor,
que el talento muestre
del señor floctor.
Pérez Pues allá va un caso
muy original,
que ha sido el asombro
de la capital.
I
Un recado la otra tarde me mandó
un gran músico que toca el cornetín,
con objeto de que fuese sin tardar
á curarle un gran dolor
que tenía el infeliz.
En seguida fui á su casa y le encontré
en la cama con un gran calenturón,
cuatrocientas pulsaciones le conté,
no hay en esto nada de exageración.
Le di catorce duchas,
y al verse el infeliz
curado en el instante,
me dio un abrazo y...
Coro ¿Q"é?
Pérez (imitando el cornetín.)
Se puso en el momento
á tocar el cornetín.
II
La otra tarde se produjo una cuestión
entre cinco ó seis murguistas de Madrid,
y se dieron unas cuantas bofetás,
y á dos de ellos sin querer
les rompieron la nariz.
Acudieron á mi casa para ver
si la herida les podía yo arreglar,
y en seguida dos narices les pegué,
y del gozo se marcharon sin pagar.
Pero á los pococ días
me van á visitar,
— 21 —
y veo que de pronto
empiezan á afinar
Coro ¿Qué?
Pérez (imitando al cornetín.)
Me dieron una murga
quo no quiero ni pensar.
Hablado
Uno ¡Viva el señor doctor!
Todos ¡Vivaaa! (se marchan.)
Pérez Gracias, señores; pues nada, vayan ustede:-?
con Dios... y ya saben ustedes dónde me de-
jan. (Donde me dejan ch en el sitio si se
averii^ua la verdad.)
ESCENA X
PÉREZ, RETACO y GANDÚLEZ segunda izquierda con una maleta
en la mano
Ret.
Pérez
Ret.
Pérez
Ret.
Pérez
Ret.
Oan.
Pérez
Oan.
Ret.
Gan.
Pérez
¿De móo que usté es el señor médico que
viene á decir si Pepita está ú no está pa ello?
Servidor. ¿Y qué? ¿Han llegado ya?
Hace rato.
Diga usted, posadero, ¿y eso que tiene la
chica, no saben ustedes lo que es?
Pues dice que no se pué casar porque tiene
una cosa así como ca... catacalitas. Pero Bar-
tolo dice que ^MÍe casarse, porque el también
tiene otra cosa acabada en itas.
Ganitas...
Eso^M^ que sea...
(saliendo.) Hola, tío Retaco. (Pérez... Me ale-
gro.) (saludando á Pérez.) ¡Servidor!
(¡Cuerno! ¡Gandúlez!) ¿A qué vendrá éste?
Me alegro que esté usted aquí.
Pero, ¿qué es eso, se va usted?
Sí, señor; me voy á Madrid, y venia á des-
pedirme de usted y á decirle que busque us-
ted á Pérez...
(¿A mí?...)
— 22 —
Ret. ¿Quién? ¿El barba de los cómicos?
Gan. Sí, señor; porque precieamente le he dado
los quince duros del hospedaje de la com-
pañía para que se los dé á usted.
PÉREZ Menti...
Los DOS ¿Qué?
PÉREZ Nada, nada... CjLadrón, infame!)
Ret. ¿,De manera que le ha dao usté quince
duros?
Gan. Sí, señor; y cinco de propina para usted, to-
tal, veinte.
Rkt. ¿De manera que él me los dará?
Gan. (Me las va á pagar.) Sí; pero tenga usted cui-
dao, porque es un sinvergüenza y puede que-
darse con ellos... (Pérez, furioso, amenaza á Gen-
dúlez por detrás de Retaco ) Oiga USted, CSC Señor
me hace señas.
Ret. ¿SeñaF?
Pérez No... nada... es que... la...
Ket. ¡Es Camarón!
Gan. ¿Camarón? ¡El célebre médico! ¡El señor
Camarón, ilustre Camarón!... Lumbrera de
la medicina, tipo... y prototipo. (Haciéndole
reverencias.)
PÉREZ (Si le cogiera á solas.)
Ret. Pero, ¿le conoce ustt?
Gan. Que si le conozco... ¿Ve usted ese médico?
Pues le quita á usted todo lo que tenga.
PÉREZ (¡Y encima me llama ladrón!...)
Gan. ¡Conque tanto gusto!. . (Le saluda.) ¡Y usted»
ojo con los veinte duros!... (vasc.)
Ret, Que tenga usted buen viaje, (a Pérez que va á
salir.) ¿Dónde va usted?
Pérez Nada; que voy á darle un recao... á despe-
dirme de ese señor.
Ket. Quite usted doy; no vale la pena. ¿Ha visto
usted que bellísimo sujeto es?
PÉREZ. (¡No está mal bellísimo!)
Ret. Conque voy á avisar á don Sabino que está
usted aquí. (Vase primera izquierda.")
ESCENA XI
PÉREZ; luego ARTURITO; luego, DON SABINO, DON CASIANO,
DOÑA EZEQUIELA, PEPITA y BARTOLO
Pérez
Art.
Pérez
Art.
PÉREZ
Art.
Sab.
Pérez
Sab.
Pérez
Bart.
EZEQ.
Sab.
PÉREZ
Cas.
Bart
Sab
¡Pillo! ¡Asesino! ¡Granujal ¡Pierdo los veinte
duros!... Pero ¡ay! ¡Cuando yo lo coja me río
yo de las almóndigas; lo triturol (En la puerta.)
(saliendo.) Bien, pero que bien, pero que muy
bien.
¿Es usté?
¡Chist! Yo ahí... y usted ya lo sabe... diga
usted machas palabras de medicina.
Pero si no sé ninguna.
Diga usted palabras de los anuncios de los
periódicos, (se esconde.)
(saliendo todos y haciéndole una reverencia al doctor.}
¡Señor doctor!
(¡Ellos; pecho al gua!) ¡Señores!... ¡Ah, seño-
res... mis queridos señores!... Acabo de lle-
gar, y tengo el honor de poner á la disposi-
ción de ustedes mis modestos conocimien-
tos médico-quirúrgico-homeopático-of taimo-
lógicos. (Todos quedan con la boca abierta.)
Güeno; pus nosotros...
Nada, caballero; no me diga usted nada;
desde luego, para que vean ustedes mi ojo
clínico y mi acierto neuropsíquico terapéu-
tico, les diré á ustedes que aquí la enferma
es... (no puede ser otra) es esa joven... ¡Ah,
sí! ¡Usted, esa joven, sí!
Se lo ha notao.
(iPero en qué se lo habrá notao?
Pero, ¿se le nota algo?
Que si se le nota... Una simple mirada, y he
visto en sus ojos la hemoglobina linfático
coleriforme, y en su aspecto general la con-
figuración histero-patológica recalcitrante.
Miá que se explica con claridad.
Y too eso que ha dicho vendrá á ser una
cosa así como el flato, como si lo viera
Usté, nos habían dicho que usté era modes-
— 24 -
to, pero aquí no nos la da usté; ya sabemos
(|ue usté y su hermano .. en fin, en diciendo
los Camarones... los mejores especialistas de
España...
Cas. y diga usté, ¿su especialidad de usté son las
señoras?
PtRhz ¿Vo? ¡Nada más! ¡A. mí, señoras, es mi es-
pecialidad!... A mí déme usted señoras.
Barí . ¡Y á mí!
EzEQ . ¿Pues no decían que se dedicaba también á
los riñonesV
Pérfz 8í, también á los ríñones... también... unas
vpces señoras. . otras ríñones ..
Bart. ¿Salteaos?
Pérez íSí, señor; los ríñones salteaos.
8ab. Pues na, aquí ya sabe que se trata de que
vea á la chica.
Pf.p. Servidora.
Fé^'KZ Tues nada> empezaremos el reconocimiento.
Bart. Bueno; pues yo, mientras usted la examina
la patuosidí.d minero medicinal, me voy á
preparar la serenata que le vamos á dar, y
que va á ser pero que bicarbonatado sódica.
(Vase.)
Péi^ez ¡Caramba! Este joven sabe mucha medicina,
tanto como yo.
EzEQ. Es mi hijo.
Sab Pus na, cuando usted guste.
Pérez Empecemos. Usted, señorita, á mi lado sen-
tada... (¡Qué guapa es!) y ustedes ahí. ¡Aja-
j.*^! (f-e sientan todos.) A Ver el pulsO. (í-'e lo toma )
L.AS TRES ¿Qué?
\ Música
Pérez El pulso es rápido,
^^ y el golpe es sólido,
' ' y late á intervalos
I muy desigua]
Según los síntomas
está febrífuga
y tiene un tétano
fenomenal.
— 26 —
Cas.
Sab.
EZEQ.
Pep.
Pérez
Pep,
Pérez
I?AB.
EZEQ.
Cas.
Í'ÉREZ
)OS
1
SabI
Art. \
i
ÉREZ
(A
1 VI ene
¡Qué genio médico
tan colosal!
Va usted á asustármelos
con tanto mal.
La piel está seca,
no hay más que tocar.
(iQué fina, qué suave!
Yo voy á abusar.)
(a Pérez)
¡Si no está usted quieto
lo voy á decir.
Pepita.)
(Si usted no ?e calla .-"
se va á descubrir.) x''
¡Qué tiene, qué
querido doctor]
Aguarden,
girarla mej
Venga la o^a mano.
/ Míreme usté asi.
íA^, quéytepreciosa!
/¡Ay, q^Bé reprecios^
/cara prodigiosa
/ sé pi^senta aquí.^'
/ SI pted quiere á la chica
/ v^ más despacio,
diBsnúdela Un poquito
^ es m^ester.
(saliendo.)."'
Bi no acaba usté pronto
|le suelto un palo
^ue le rompo á usté el alma,
créalo usté.
No, que no se desnude,
me basta un brazo.
Que hace frío y le tengo
miedo el trancazo.
Ya tfé qué tiene,
no hay que dudar,
lo queantes dije
fuéTT'veí '
— 26
Sab.
'Cas.
EZFQ,
Pep.
Art.
Pérez
Ca-.
EZEQ.
Sab.
(Si esto se descubre,
¿qué voy á hacer yo?
¡Qué talento tiene
este gran doctor!
Haciendo el médico
este mal cómico
nos da grandít?ima
felicida(l,
^ en fornja rápida,
cOn esa práctica,
de un modo lógico
nos salvará.
Kl pulso es rápido, etc.
Es este médico
sabio científico,
y en terapéutica
no tiene igual.
Con tanta práctica
la cura es lógica,
y en forma rápida
la (juita el mal.
Hablado
Pérez ¿El pulso otra vez?
Sab. "" Bueno, pero...
Pérez ¡Chist! Callarse.
EzEQ. ¿Pero qué tiene?
l'ÉREZ Aguarden ustedes, que la estoy notando una
cosa granular efervescente en todo el cuerpo.
Cas. Bueno, pero eso, ¿se pega?
Pérez No hable usted de peg .r, hombre. ¡Ahí Aho-
ra ya lo adivino... Ya lo penetro... Ya sé lo
que tiene.
Los TRES ¿Qué tiene?
PÉREZ ¡Nada!
Los TRES ¿Eh?
Pérez Nada más. fácil que diagnosticarlo. Verán
ustedes cómo adivino todo lo que la pasa.
Los TRES A ver, á ver.
PÉREZ Vamos á ver. ¿A que usté todas las maña-
nas, poco después de levantarse, siente así
como ganas de tomar algo?
Pep.
Pérez
Pep.
EZEQ.
Pérez
Cas.
Pérez
Sab.
EzEQ.
PÉREZ
Cas.
Pep.
Pérez
Cas.
Pérez
Cas.
— 27 —
Sí, señor; sí.
¡El chocolate! Digo, el síntoma caracterís-
tico. Y di^a usted: por las noches, allá á
las doce ó doce y media, pero más hacia la
media, ¿no nota usted flojedad en las pier-
nas y algo de pesadez en los párpados y ga-
nas así como de acostarse?
Sí, señor; eso me pasa todas las noches.
¿Y qué será eso?
íáueño. Sueño psicológico magnético.
¿Y con qué se quita eso?
Durmiendo.
Oiga usted, pues eso es de familia, porque
á mí también me pasa.
¿Pero es que hay personas que no duermen
ds noche?
¡Ya lo creo, señora! ¡Los serenos! Pues bien,
por lo que yo he podido apreciar, esta seño-
rita lo que tiene es una enteritis galvanoplás-
tica^ ni más ni menos.
Y en total, que es lo importante: ¿se puede
casar ó no?
(Diga usted que no.)
¿Catearse? Ni soñarlo. Si esta señorita se ca-
sara, ¿qué sería de la enteritis, de la gastritis
y de la pericarditis?
Pues no estoy conforme.
¿Que no?
No, señor; por lo tanto, yo, como veo á la
chica sana, voy por don Timoteo, á ver si
es verdad eso que usted ha dicho, (vase por
el foro.)
Eso; que venga nuestro médico.
[Cómo! ¿Otro médico? No. ¡Eh! ¡Eso no! ¡Eso
no lo consiento!
Así tienen ustedes una consulta.
Pero si no hace falta.
¡Naturalmente! ¿Una consulta yo? ¡Nunca!
Eso es hacerme de menos. Eso no se le
hace á un Camarón... por lo tanto, vo me
retiro.
¡Jamás! Usted no sale de aquí.
Es que -no quiero que me lastimen la dig-
nidad.
— 28 —
Sab. Por eso... usté no sale de aquí lastimao.
PÉREZ Mire usted que pué que sí.
Pep. jQué apuro!
Cas. Ya estamoe aquí. (Apareciendo por el foro acom-
pañado de don Timoteo ) Precisamente le he en-
contrado en la esquina. Pase usted, (a don
Timoteo.)
ESCENA XII
DICHOS, CASIANO y DON TIMOTEO
TlM.
Pérez
TlM.
PÉREZ
TlM.
Cas.
EZKQ.
Sab.
Pep.
Pérez
Sab.
TlM.
Pérez
TlM.
Pérez
TlM.
Pérez
Tjm.
Sab.
Con permiso.
(¡El otro! ¡Se suplica el coche!)
Compañero, (saludando & Pérez.)
Requiescat in pace.
(Poquitas ganas que tenía yo de verme cara
á cara con una notabilidad madrileña. Lo
confundo.)
Pueg, ya le he dicho á usted para qué le he-
mos llamao.
Para una consulta.
Que el señor ha dicho que Pepita no puede
casarse por ahora.
Y no puedo.
Pues claro que no puede. Cuando lo dice
ella...
Y el señor es un sabio.
Por tal le tengo.
Por tal... (En cuanto me vea yo en el portal,
verás tú...)
Grande es mi honra, cuanto escasos mis
conocimientos profesionales, y asustado es--
toy.
(Y yo también.)
Al tener que departir en altercado cientí-
fico con una lumbrera de la antropología,
la pediatría y la ci rujia.
(Loque yo decía. Me revienta.)
Pero he de manifestar que no estoy confor-
me con la opinión de este señor.
¿Que no?
TlM.
Pérez
Sab.
TlM.
Fep.
Pérez
Pep.
Pérez
TlM.
Pérez
TlM.
Pérez
TlM.
Pérez
Sab.
Pérez
TlM.
Pérez
Cas.
TlM.
— 29 —
¿Qné ha observado usted en la paciente
para afirmar que no puede casarse"
¿Que qué he observado? (Yo me retiro.) (se
dirige al foro. Sabino lo detiene.)
Convénzale usted.
^Por qué no puede casarse esta señorita?
Porque no (quiero.
Porque no quiere... porque no quiere comer
y porque... en fin. . yo me retiro.
Es que yo tengo muchas cosas, sí señor.
¿Ve usted? ^,Lo está usted viendo? j Acaba
usted de oírlo? ^,Lo ve usted?
Lo que veo es la crasa ignorancia de las
falsas notabilidades madrileñas. Lo que veo
es que no sabe usted lo que se dice. Lo que
veo es que son ustedes unos charlatanes sin
conciencia profesional, que, abusando de la
aereoterapia, la hidroterapia y la suerotera-
pia, engañan ustedes á. los ignorantes y á los
profanos en materias médico-quirúrgicas
¿Qué hay? ¿Qué hay?
Nada de particular.
¿Qué hay en el aspecto general de esta se-
ñorita que revele caracteres morbosos? Kl
plasma y el protoplasma permanecen inal-
terables: el aspecto es sano... el desarrolla
espléndido, la salud perfecta. ¿Dónde e.tá
el mal? ¿Dónde la dolencia? ¿Dónde el tras-
torno alterante?
¿Que dónde? ¿Que dónde está el trastorna
alterante?
Sí, señor.
Yo me retiro. (Hace acción de marcharse.)
(Deteniéndole.) ¡Confúndalo usted!
Tiene una cara que no se confunde. Yo la
que digo es que para convencerle necesita
quedarme sólo con él. jQue nos dejen solos
y ya veremos si Je convenzo]
No hay inconveniente. Salgan ustedes.
¡Retirarse!
Pero...
¡Fuera todo el mundo! (Vanse don Casiano, don
Sabino, doña Ezequiela y Pepita por la primera iz-
quierda.)
— 80 —
ESCENA XIII
PÉREZ y DON TIMOTEO
TiM. Ya estamos solos.
Pérez (¿Q«é le digo yo?) T©me usted asiento, (ofre-
ciéndole una silla.)
TlM. Gracias. (Se sientan.)
PéRKZ (Sacando la petaca vacía.) ¿Usted fuma?
TlM. Sí, señor.
Pérez Pues hapja usted el obsequio de un pitillo.
(Don Timoteo se lo da.) MuchaS graciaS. (Encien-
den los dos.) Bueno, pues decía que la chica
no puede casarse porque yo la encuentro
una cosa algo patológica.
TiM. ¿Patológica^ Pero, ¿qué disparateb está us-
ted diciendo? ¿Patológica?
PÉRFz (Anda, lie metido la pato... digo, la pata.)
TiM. ¿Usted habrá observado que esa joven es
algo cloro-anémica?
Pérez Es cloro..., digo, es claro. Edo he observado.
TiM. Y todos sabemos que un temperamento lin-
fático...
Pérez Es claro...
TlM. Es cloro... cloro anémico.
Pérez Naturalmente. Es cloro.
TlM. Por lo demás, la chica es un fenómeno.
Pérez Quiá, hombre; ¡es monísima!
TlM. Digo un fenómeno médico legal, ¿no?
Pékéz Es cloro..., digo que es claro que no.
TiM. Y si tocamos el órgano...
Pérez No; yo le advierto á usté que yo no toco más
que la bandurria.
TiM. ¿Se burla usted?
Pérez No, hombre; si es que...
TiM. Entonces, so farsante, ¿por qué no se puede
cas;ir esa señorita?
Ar'I . (Saliendo de la segunda derecha. Coge á dou Timoteo
poi el cuello y le amenaza con el revólver.) Porque
á mí no me da la gana.
TlM. ¿Eh? ¡Quién!
Pérez ¡Toma sueroterapia! ¡Anda, toma suerote-
rapia!
— 31 —
Art.
TlM.
Art.
TlM.
Pérez
TlM.
Art,
Pérez
Sab.
Cérez
Pas.
TlM.
PÉREZ
8ab.
PÉREZ
TlM.
Sab.
TlM.
Pérez
TlM.
PÉREZ
Cas.
TlM.
Cas.
TlM.
Pérez
EZEQ.
Sab.
(Sin dejar de amenazarle.) Y, Ó dice USted lo que
este señor, ó lo mato á usted como á un
perro.
(Protestando.) ¡Pero esto!... ¡Esto es un atrope-
llo!... Yo...
¡Ahí estoy! (segunda derecha.) Lo dicho.
Pero...
¿Lo está usté viendo? ¿Ve usté cómo no te-
nía nada que ver el plasma ni la cata-
plasma?
(indignado.) ¡Esto es inaudíto!
(besde la segunda derecha.) iQue tíroi
¿Se ha convencido usted? (Llamando.) ¡Seño-
res! ¡Don Sabino! ¡Salgan ustedes!
(saliendo.) ¿Qué hay?
Con dos palabras lo he aplastado.
Pero esto... Yo...
(a Timoteo.) ¡Que tira!
¿Qué?
Que tira... de aquí, que tira de allí, al fin, lo
que yo decía. Lo he convencido con un ar-
gumento.
Sí, con un argumento... (De seis tiros.)
¿No le decía yo á usted que era un sabio?
Y yo me he convencido; pero es porque...
(interrumpiéndole.) Porque ustedes, las notabi-
lidades rurales, son uaos ignorantes, sin piz-
ca de ciencia méflico-quirúrgica. Poique es-
tos majaderos son unos mediquillos adoce-
nados, cloro-boro-sódicos. ¡Eso es!
¿Cloro-boro-gódicos?
¡Sí, señor; cloro-boro-sódicos!
¡Y burros! Dígaselo usted claro... ¡Dejarse
convencer!
Pero, hombre..., si. .
Y usted está aquí demás...
¡A mí! ¡Echarme á mí! Bueno, me voy...; sí,
señor..., me voy; pero... (¡njenuda la voy á
armar!) (Vase por el foro.)
(acompañándole ala puerta.) ¡Vaya UStcd COn
Dios, so... terapéutico!
¡Dios mío, en cuanto Bartolo lo sepa!
Pues na, no hay que apurarse; vamos á la
— 32 —
mesa y trataremos de lo que hay que hacer
para que á los chicos no se les haga tan lar-
go el tiempo que tién que esperar.
Pérez Sí, jupto; á comer... á comer...
Pep Vamos...
Cas. Mi Bartolo, en cnanto lo sepa, se me into-
xica. (Vanso primera izquierda.)
Pérez ¡Dios mío, y pensar los apuros que he pasa-
do por veinte duro.s..., y que los he de per-
der por culj)a de Gandúlez!... jAh, si le cojo!
¡Qué V( nganza la mía! (Vase tras l08 otros por la
primera izquierda.)
ESCENA XIV
BARTOLO, OCARINISTAS, GUITARRISTAS y MOZOS
por el foro
Música
B\RT. Ya que están á tono
tóoslos instriimantos,
vamos á empezar;
nuicho cuidadito,
que la serenata
no hay que estropear.
Ea, prevenidos; v
vamos á empezar. «^ w--^- y-
Pepita, por tu querer *.-r^ .:
tengo yo tanta ilusión
oue un día tendrás que ser,
Pepita, de este melón.
Coro Mira si yo te (juerré,
que anoche, cuando te vi,
la borrica se me íné
y yo la dejé por ti.
Bart. Prevenido.
Coro Prevenido.
Bart. Sin tardar.
t'oRO Sin tardar.
Bart. Qu6 ahora mismo, todos juntos,
1- con gran fuerza hay que cantar.
Todos Pepita, por tu querer
-- 33 —
tengo yo tanta ilusión,
que uo día tendrás que ser,
Pepita de este melón.
ESCENA XV
DICHOS y DON CASIANO por la primera izquierda
Hablado
Cas. No sus molestéis más, hijo.
Bart. ¿Pero quépase?
Cas. y vu&otros .sus podéis ir á tocarle la ocarina
á vuestras familias.
Mozo l.o ¡Vaya un desprecio! (Vanse todos murmurando.)
«ART. i^ero padre, ¿qué le pasa á usted, que tiene
usted esa cara tan triste?
Cas. Pues ná, hijo: te lo diré poco á poco; que te
has quedao sin novia.
Bart. ¿Qué dice usted?
Cas. Dicen los médicos que no puede casarse en
un año.
Barí. ¿Que no?... ¡Aaah! (Llorando.)
Cas. JSo te aflijas, Bartolo.
Bart. ¡Aaaah! ¡Con tanta bandolina como me ha-
bla puestol... ¡Aaaah! ¡Cómo voy á estar yo
un ano sm Pepita... con lo que'la quiero'
{Aaaah!
ESCENA XVI
DICHOS, DON TIMOTEO por el foro
TlM. (con gran sigilo y muy rápido.) ¡Chistl ¡ScñoreS...
señores!...
Cas. ¿Usted otra vez?
TiM. ¡Silencio! Vengo á contar á ustedes la ver-
dad.
Cas. ¿Qué?
nZ'. '^y^" ^"í que aquí ha ocurrido es una farsa.
DART. ¿Pero el qué?
TiM. Yo, víctima de una amenaza. Pepita no está
— Í4 —
mala... Caioarón no es tal médico, pero...
¡Chifet!
Cas. ,:Es posible? ¿Qué dice usted? ¿Está loco?
TiM. ¡Silenciol Vamonos y se lo contaré á ustedes
todo,
('a8 Me deja usted atónito.
Baki. y í^ mí at' nití^imo.
TlM. ¡Chist!.^ Vamonos. (Vanse ios tres por el foro ges-
ticulando )
ESCENA XVII
PÉREZ y DON SABINO por la primera izquierda
hÍAB. Bueno, y ahora que estamos solos, dígame
U8té, ¿qué strá esto que tengo yo, que me
levanto todas Iss mañanas sin ganas de le-
vantarme?
Pérez Pereza... pereza digestiva... porque usté... á
usted no hay más que verlo... usté está pre-
dispuesto á un embarazo.
S■^B. ¿Hervidor? (Muy extrañado.)
PÉkEZ A un embarazo gástrico, y usted lo que tiene
que hacer es andar mucho todas las ma-
ñanas.
Sab. ¿y dónde voy?
V^i^iz Vaya usted á paseo.
Sab. ¡Hombre, no se ofenda usted!
Pérez No, si digo que dé usted paseos, muchos pa-
seos.
ESCENA XVIII
DICHOS, RETACO y NANO
KeT. (Dentro. Muy lejos y acercándose Gran voceiío.) ¡So-
corrt»! ¡Es él!... ¡Lo ha matado! jUn médicoí
¡El médico!
Sab. (subiendo al foro ) jRecontra! ¿Qué pasa?
Pérez ¡Un médico! (Muy apurado.) Buscar un médico.
¿Habrá por aquí algún médico?
Sab. (Extrañado.) ¡Usted!...
— 35 —
Pérez
Ret.
Sab.
Ret.
Pérez
Rlt.
Sab.
Pérez
Ret.
Pérez
Sab.
Pérez
8ab.
Pérez
Ret.
.Sab.
Pérez
-Mozo 1.^
Ret.
Pérez
Sab.
Pércz
8ab.
Pérez
Sab.
Pérez
Ret.
Nano
í'érez
¡Ah, sí, es verdad!
(saliendo.) ¡El médico! (Viendo á Pérez.) ¡Ahí
¡Usted! ¡Por usted vengo!
¿Qué pasa?
¡ Una desgracia atroz! Que el empresario de
IOS cómicos, el señor Gandúlez...
¿Qué?
Que en meta de la carretera lo ha tirao el
macho, y ahí lo traen sin sentido.
¡Pobre hombre!
(¡Castigo del cielo!) ¿Y dice usted que no
conoce?
¡Quiá! Viene sin habla, y ahí lo traen pa que
usté lo cuie.
Pues que lo entren, que lo entren. (Frotándose
las manos con alegría mal reprimida.)
¿Y qué va usted á hacerle?
Primero voy á registrarlo...
¿Y lueofo le quitará usted todo lo que tenga?
Hasta el último céntimo... digo todo, (viendo
á los mozo^ que traen á Gandúlez desmayado cu una
silla.)
.'-'asarlo por aquí con cuidado. (Entran varios
mozos y mozas llevando á Gandúlez.) AqUÍ lo tiene
usted.
¡Pobre hombre!
Bueno; apartarse, apartarse. (Retirando á ios
mozos y mozas.)
Fíjese usted, que aquí tiene una cosa muy
dura.
Alguna fractura.
(Registrando á Gandúlez ) Es Calderilla.
¿Lo ha registrado usted ya?
Sí, señor.
¿Y qué? ¿Tiene poca cosa?
Dos ó tres reales nada más.
Si digo de mal.
¡Ah! De mal, nada. No tiene más que el sus-
to. (Pero me las va á pagar. Mi venganza va
á ser terrible.) Bueno. Hace falta uno que
vaya á la botica,
(a uno.) Nano, anda tú.
En un brinco. ¿Qué traigo?
Que te den cuatro cantáridas y media do-
— 36 —
Sab.
Pérez
Sab.
Pérez
Todos
Pérez
Ret.
Sab.
Pérez
Ret.
Mozo 1
Gand.
Sab.
Gano.
Ret.
Gani>.
Sab.
Gand.
I^érfz
Sab.
Ret.
Mozo l.o
Gand.
J^É KZ
íSae.
cena de einapismo.", que se las vamos á po-
ner en segiúda.
^,Pero tanto?
Para lo que es éste es poco todavía, créame
usted. Ustedes mientras (a las mozas) le
echan agua á la cara, y ustedes (a don sabino.
Retaco y varios mozos.) vengan acá.
¿(cine es?
Kste hombre tiene una inflamación crania-
va, y ena enfermedad es una especie de lo-
cura; de manera que éste, en cuanto vuelva
en sí empf zara á insultaruce y á decir que
soy un sinvergüenza y un pillo, y que no
soy médico y otra porción de disparates:
bueno; pues no hay más que hacer una
cosa.
¿Qué?
Seguirle la corriente, y ponerle las cantá-
ridas.
No tenga usted cuidado.
Le seguiremos la corriente,
Mucho ojo con e^to, porque si le llevamos la
contra se muere.
¡No, hombre!
¡Ya... ya vueivel Ya habla.
¡Ay! ¡Ay, Dios mío!
(Acercándose.) ¿CÓmO está USted?
; Molido! ¡Ay, yo me muero!
¡Eso no es ná! Eso se le quita á usted en-
cuanto se le pongan cuatro cantáridas que le
ha mandao el médico.
(Dando un salto ) ¡A mí cuatro Cantárida^-! ¿Qué
médico ha diciio eso?
¡El mejor de Madrid! El señor.
¡Tú!... ¡Pérez!... No; que no me pongan nada.
¡Cantáridas, no! Ese no es médico. Ese es
un sinvergüenza.
¡í^eguirle la corriente!
No, si ya lo sabemos.
Sabemos que no es médico.
Es un pillo.
¿Cantáridas á mi? ¡Es un granuja!
Seguirle la corriente... Seguirle la corriente...
Ha venido á engañar una familia.
— 37 -
Pérez Seguirle la corriente.
Sab. No se altere usted. , íSi ya sabemos lo inde-
cente que es.
Nano fEntrando.) ¡Las cantáridas!
Gand. No, á mí no.
Pérez Sujetarlo y á ponérselas, quiera ó no quiera,
que es su salvación, (lo sujetan.)
Gand. ¡No... no hacerle caso! ¡A mí no!
PÉREZ Llevárselo y atarlo á la cama, y que no se
las quite.
Gand. No. ¡Socorro! ¡Que no es médico: ¡Que es
Pérez! No ponerme... (Forcejea.)
Pérez Seguirle la corriente. Seguirle la corriente.
Gand. ¡Que es un pillo! (se lo llevan en brazos.)
Pérez (Muy contento.) Me he vengado.
ESCENA XIX
PÉREZ, RETACO y DON SABINO. Luego CASIMIRO, TIMOTEO
y BARTOLO por el foro
Sab. ¡Qué tío éste!
Ret. ¡Adivinar hasta las palabras que iba á decir
el enfermo!... ¡¡Este hombre es una alam-
brera!!
Pérez ¡Práctica, práctica!
Cas. (Entrando.) ¡Felicesl (Entran Timoteo y Bartolo.)
Sab. ¿Vosotros?
Cas. Me alegro que estén ustedes juntos.
Pérez (¡Cuerno, éstos otra vez!)
Sab. ¡Chicos, si llegáis á venir antes!... ¡Qué mé-
dico este!... ¡Qué cura ha hecho!...
Cas. ¿Sí, eh?
Pérez ¡Práctica, práctica!
Bart. ¡.Ja, ja!
TiM. ¡.Je, je!
Cas. Conque buena cura, ¿eh?
Sab. ¡Es un sabio!
Cas. ¡Este! ¿Tú ves este? Pues este hombre no es
médico... este es un sinvergüenza... ¡un ca-
nalla!
Pérez (Aterrado.) ¿Yo?
Cas. ¡So pillo!
— 38 —
Pérez ¡Seguirle la corrieotel
8ab. ¿Pero qué dices?
Het. ¿Está usié locoV
TiM. ¡ Kste tío es un facultativo de pega!
Barí. ¡Pegúele usted, padre, que es de pega!
TiM ¡So granuja!
Pérez ¡Seguirle la corriente, seguirle la corriente!
Cas. (Cogiéndole por las solapa:,) ¡Venga usté ac^,
so pillo!
TiM. No le oprima usté la epiglotis, que puede
ahogarse!
Cas. ¡Granuja!
Bart. ¡Duro á la epiglotisi
Pérez [No; socorro! ¡A mí! ¡Por Dios!
ESCENA ULTIMA
TODOS
PEí*. (Segunda izquierda.) ¿Qué 66?
EzEQ. fidem.) ¿Qué sucede?
Sab. ¿Pero no es usted médico?
A6t. (Saliendo segunda derecha.) No, Señor.
Pep. ¡Kll
Sab. ¡.Arturo!
Bart. ¡El novio del otro pueblo!
TiM. ¡Mi matador!
Pérez ¡Calle usted, so banderillero!
Sab. ¿y tú, á qué vienes aquí?
Art. a decirle á usted que ni el señor es médico
ni Pepita está mala, y que toda esa farsa la
he armado yo para impedir que este se case
con ésta.
Barí . Esta joven está en la convalecencia y es pa
mí.
Pep. Yo no quiero á nadie más que á Arturo,
papá.
Art. Además, me haré Azcarraguino.
EzEQ. ¿Pero es posible?
Sab. Ya lo oyes. ¡Qué voy á hacer yo!...
Bart. ¡Aaaahl (Llorando.)
EzEQ. ¡Vamos, hijo, que con lo que tú eres no te
faltarán I'epitas!
3«J
Bart.
8ab.
Pérez
Ret.
Pérez
Sab.
Gand.
Mozo 1.0
Pérez
Gand.
PÉREZ
¡Aaah! (Vase foro llorando.)
¿Y usted quién es?
Primer actor. (Se quita la peluca.)
¡El cómico!
Abarco lo dramático y lo cómico. Lo mis-
rao en el Galeoto... que en Mi misma cara...
Estoy por darle á usted en su misma cara.
(Sale seguido de todos por la primera derecha.) ¡Nol
ique no me las pongan! ¡Socorro! ¡Pérez!
¡8e nos ha escapaol
Bueno, dejarlo, no ponerle nada... pero, ven
acá; el pupilaje se lo vas á pagar tú al señor,
y le vas á dar ocho duros de propina...
¿sabes?
Bueno, sí; pero cantáridas, no.
(a Retaco.) Como no le pague á usted me avi-
.«a y le pongo sanguijuelas.
(ai público.)
Y ustedes si perdonan
lo que ha pasado,
y, por 8ue>'te, el juguete
les ha gustado,
ruego, señores,
tengan benevolencia
con los autores.
FIN
OBRAS DE CARLOS ARNICHES
Casa editorial.
La verdad desnuda.
Las manías.
Ortografía.
El fuego de San Telmo.^
Panorama nacional.
Sociedad secreta.
Las guardillas.
Candidato independiente
La leyenda del monje. ^
Calderón.—
Nuestra Señora.
Victoria.
Los aparecidos. -
Los secuestradores.
Las campanadas -
Via libre.
Los descamisados..
El brazo derecho.
El reclamo.
Los Mostenses.
Los Puritanos."
El pie izquierdo,
Las amapolas. ^
Tabardillo.
El cabo primero, "
El otro mundo.
El principe heredero.
El coche correo.
Las malas lenguas.
La banda de trompetas."^
Los bandidos.
Los conejos.
Los camarones.'^
La guardia amarilla*
El santo de la Isidra."
La fiesta de San Antón. ^
Instantáneas.
El último chulo. -
La Cara de Dios. ~
El escalo.
María de los Angeles. ~
Sandias y melones. "
El tío de Alcalá-
Doloi'etes. _
Los niños lloronas. ~
La muerte de Agripina.
La divisa.
Gazpacho andaluz. ~
San Juan de Luz. -
El puñao de rosas.-
Los granujas. "
La canción del náufraqo
El terrible Pérez.
Colorín colorao...
Los chicos de la escuela
Los picaros celos.
El pobre Valbuena.
Las estrellas.
Los guapos.
El perro chico.
La reja de la Dolores.
El iluso Cañizares.
El maldit'y dinero.
El pollo Tejada.
La pena negra.
El distinguido Sportsman
La noche de Reyes.
La edad de hierro.
La gente seria.
La suerte loca.
Alma de Dios.
La carne fiaca.
El hurón.
Felipe segundo.
OBRAS DE CELSO LUCIO
A vista de pájaro.
El gorro frigio.
Boulaager.
Un vaso de agua.
Calderón.
Pan de flor.
Panorama nacional ,
Sociedad secreta.
Claveles dobles.
Los secuestradores.
Los aparecidos.
El Gran Capitán.
Vía libre.
El brazo derecho.
El reclamo.
Los Mostenses.
Los Puritanos.
El pie izquierdo
Las amapolas.
Tabardillo.
El cabo primero.
Pepito (parodia de Juan José).
El príncipe heredero.
Las malas lenguas.
La marcha de Cádiz.
Los bandidos.
El juicio del año.
Los conejos.
El pobre diablo.
Los camarones.
La guardia amarilla.
¿Cytrato?... ¡De ver será!
El último chulo.
¡A cuarto y á dos!...
El escalo.
María de los- Ángeles.
Una estrella.
Juan y Manuela.
Los cuatro palos.
Fresa de Aran juez.
Los pensionistas.
El palco del Real.
El premio de honor.
<E1 nuevo ministerio >.
El kilométrico.
El gorro frigio {refundición)
Hotel de Eoma.
La Puerta del Sol,
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